viernes, 11 de junio de 2010

El hombre es lobo del hombre…y de la naturaleza también



Vecinos, turistas, colillas de cigarrillo, quemas de hoja que se descontrolan y hasta piro maniacos aparecen como los principales causantes de incendios en la ciudad de Córdoba.
Ayer, una vez más, los valles de calamuchita y punilla fueron devastados por el fuego. Alrededor de 10.000 hectáreas se convirtieron en víctimas de este desastre. Hoy podemos observar solo un paisaje desolado: casas destruidas, árboles que son solo cenizas y los habitantes que no tienen consuelo.
Fueron los bomberos voluntarios de Villa Ciudad América quienes combatieron las llamas. Autobombas y un equipo completo de bomberos voluntarios se hicieron presentes en el lugar con inmediatez. El bombero Terrás estuvo encargado del operativo y sufrió leves lesiones.
Marcelo Belén fue uno de los afectados de esta catástrofe y agradece a los vecinos por el apoyo que recibieron durante el incendio “Fue un milagro. Salvamos cuatro casas. Estuvimos contra la puerta de la casa apagando el fuego; si nos hubiésemos ido de esa casa, no quedaba nada”. Gracias a esta solidaridad constante y tras las experiencias, los vecinos estaban preparados y los daños no fueron peores.
Sea quien sea quien ayude, a la hora de analizar estas situaciones hay que plantearse el por qué suceden y pensar en la futura prevención ya que no hay vuelta atrás.
Si bien los suelos de las sierras de Córdoba tienen una composición que los hace débiles frente a factores que puedan llegar a incendiarlos, la naturaleza no aparece como el principal culpable del origen del fuego.
Los turistas y los vecinos no toman conciencia de que con dejar una fogata mal apagada, con tirar colillas de cigarrillo o algún otro elemento inflamable pueden desatar una catástrofe.
Gabriel Boaglio, encargado del área de incendios de la secretaría de ambientes de la provincia asegura: “Córdoba atraviesa en otoño e invierno por un fenómeno que se denomina efecto invernadero, esto hace que los árboles pierdan color y dejen de proporcionar la savia necesaria, y las heladas secan los pastos. La principal consecuencia del efecto invernadero es que deja al desnudo nuestra fauna y flora y se convierte en un escenario propenso a incendiarse. Sin embargo, el 98% de los incendios son producidos por el hombre. Quizás sin darnos cuenta terminamos de fumar un cigarrillo y lo tiramos, no somos consientes de que el viento va a avivar la llama y, repito, el suelo está muy débil y no tarda en prenderse. Una vez que el fuego toma poder, cuesta controlarlo, mucho más cuando hay viento. Los bomberos apagan los incendios por zonas, pero es una cuestión de segundos, no te das cuenta y toda una montaña quedó atrapada por las llamas.”
Según datos obtenidos desde el diario “La Voz del Interior”, hubo en algún momento unas 12 millones de hectáreas correspondientes a bosques nativos en la provincia. Hoy solo quedan 10.000 hectáreas en buenas condiciones y unas 590.000 en situación de desgaste progresivo.
“Los incendios se evitan en primer lugar con campañas de prevención. También son importantes los puestos de vigías, sobretodo en épocas de probabilidad de incendio alta ya que ante los primeros indicios de fuego conviene atacarlo rápidamente. También es importante que la gente pueda contar con un número de teléfono al cual puedan dar aviso en el caso de que sean testigos de un incendio y por último que allá dotaciones de bomberos bien preparadas y equipadas” Afirma Ezequiel Orozco, bombero voluntario de Villa Carlos Paz
En la provincia de Córdoba hay un plan montado llamado “Plan provincial de manejo del fuego”, que se encuentra vigente desde el año 2004. Éste se encarga de informar a turistas y habitantes acerca de los cuidados necesarios para evitar incendios mediante folletería y constantes advertencias. “A los turistas se les entregan folletos informativos en donde se les explica cuales son las conductas que hay que tener para prevenir incendios, también hay patrullaje de bomberos, cuartelaría, información radial y publicidad por TV” Respalda Gabriel Boaglio.
Sin embargo están aquellos que, aunque parezca increíble, son piro maníacos que tienen la intencionalidad de originar estos siniestros. “En los últimos incendios del Valle de Punilla, no estuve presente como bombero si como ciudadano que lleva el sentir de un bombero y sintiendo una increíble sensación de impotencia ante el avance del fuego, sumado a la inexplicable intención de personas que los generan, preguntándome el ¿por qué lo hacen?” se lamenta Ezequiel.

Lo que la naturaleza tarda años en construir el fuego tarda minutos en destruir

Los grandes incendios, no solo dejan saldos como los ya mencionados: pérdidas de casas, destrucción de árboles y pastizales; sino que se pueden registrar pérdidas de mayor magnitud. Con esto, nos referimos a efectos directamente negativos en cuanto a los daños ecológicos en general, que van de una fauna y una flora simple a aquello más complejo como los microorganismos y los minerales. Los suelos se convierten en tierra infértil y compactada. El tiempo de reconstrucción de ese ambiente que ha sido quemado es de entre 20 y 50 años dependiendo la magnitud ya que no hay organismos que ayuden a su regeneración.
“En un área que fue afectada por incendios es de menor calidad que la que había antes. si un bosque se quema lo que vuelve a crecer son pasturas a arbustos, tienen que pasar muchos años para que los arboles vuelvan a tener el porte que tenían antes del incendio y si esta área se quema de forma reiterada la calidad de la vegetación cada vez va a ser más pobre ya que en este lugar solo van a crecer unas pocas especies que se puedan adaptar a esas condiciones, debido a que con cada incendio la calidad del suelo va disminuyendo”. Detalla el encargado del área del fuego de la secretaría de ambiente de Córdoba
Los seres humanos vemos solo una parte de esta catástrofe, pero más adelante comienzan los reclamos de los mismos que, queriendo o sin querer, han sido culpables de la deforestación. “La tierra se convierte en algo sin vida, al no haber presencia de ningún factor natural ni organismo viviente, las lluvias producen estancamientos de agua porque no está en condiciones de absorber. (…) Nos llegan reclamos por que hay ríos donde antes no había y se les empieza a levantar el piso de las casas porque las crecientes llegan hasta adentro. Pero imaginate que nosotros no podemos hacer nada, el agua está ahí porque seguramente hubo un incendio, lo único que queda es esperar que se evapore porque para abajo no va a ir, no hay vida abajo del piso ya. (…)Les cuesta asumir que la culpa es de los irresponsables, no de la naturaleza”, nos dice Gabriel
A simple vista la naturaleza parece ser cruel con el hombre y arrasa con lo que hemos construido. El fuego es el culpable de nuestras desgracias y deja a las sierras sin ningunas esperanza… ¿Es así? O ¿es más fácil pensarlo así?

Solo es una cuestión de pasión

El fuego se prende, la euforia y desesperación comienzan a apoderarse de los que están ahí pero... ¿quiénes son los verdaderos “superhéroes” en este escenario?
El bombero voluntario, no es remunerado de ninguna manera. Sin embargo, cada vez que se origina un incendio ellos están ahí. Los planes de evacuación y control de fuego ya están planeados por estas personas que, unidos por una pasión, deciden arriesgar su vida y ayudar. Son ellos los que merecen respeto y sobre todo agradecimiento. La labor de los bomberos voluntarios es poco reconocida. Es por ello que entrevistamos a Ezequiel Orozco, ex bombero voluntario, para que nos cuente una anécdota y nos transmita su pasión.
“Ser Bombero Voluntario, si es un trabajo solo que ad donaren y que requiere de capacitación y muchas horas de practica con los equipos y entrenamiento de destreza en la utilización de las distinta herramientas que usan los bombero para lograr su cometido, su única paga es la satisfacción del deber cumplido. En la sociedad en la que vivimos los bomberos deberían ser rentados como lo son en muchos países, con el sistema de bomberos voluntarios el estado se ahorra muchísimo dinero en personal y equipos. En muchas oportunidades vemos como los políticos hacen alarde de la donación de un camión u otro elemento para los voluntarios cuando en realidad es el estado quien debe velar por la seguridad de la población. La gente debe saber que muchas partes del equipo o las reparaciones de los camiones se realiza con trabajo de los propios voluntarios, se sienten parte de un cuerpo de bomberos y por el entregan incontables horas de su vida.
Pero que quien elije esto lo hace por pasión y siempre ve los logros sin escatimar en los esfuerzos, es por ello que en una tarde calurosa de verano en el sur del Neuquén nos llaman al cuarte informando que había un incendio en la plantación de pinos de “Corfone” (empresa estatal de forestación) participaron tres dotaciones para tratar de impedir que se propagara el fuego poniendo en peligro más de diez años de la plantación y evitar que llegara a las casas que se encontraban a unos quinientos metros del lugar. Éramos como treinta bomberos y tres camiones atacando el fuego, también se había solicitado al plan nacional de lucha contra el fuego que apoyara las acciones. Recuerdo esos pinos como ardían con llamas de las de diez metros de altura y en el fragor del combate nos habíamos adentrado demasiado entre los árboles en llamas con una maga(manguera de bombero) 44,5 mm cuando de repente la gruesa manguera de tela que exuda agua, empezó a perder su característica rigidez que le da el paso del agua a presión, nos miramos unos a otros dándonos cuenta que teníamos fuego por detrás y por delante y se nos acabo el agua. Inmediatamente y por suerte aparece un helicóptero con el balde de quinientos litros, el cual descargo sobre nosotros tirándonos al piso entre ramas quemadas y barro. Nuevamente nos miramos, estábamos algo golpeados pero escapado por casualidad de una trampa en la que nosotros mismos nos habíamos metido”

Nos contó con mucha emoción y con una sonrisa en su rostro tras cada palabra.

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